No hay que dar nada por supuesto, nadie sabe más de ti que tu mismo. En la era de la incomunicación llegará el día en el que sólo se comuniquen los ordenadores entre ellos.. unas máquinas con otras...Nos creíamos tan modernos, tan fuertes por tener lo último en tecnología que nos olvidamos de la esencia del ser humano, de hablar mirándonos a los ojos, de intercambiar sonrisas frente a frente y de comunicarnos con nuestras voces como herramienta maravillosa para transmitir nuestras emociones. 

 

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